sábado, 20 de febrero de 2010

Arrogancia oficial


Cuando el Gobierno Nacional explicó el motivo por el cual no renovarían la concesión a Radio Caracas Televisión para el uso del canal 2 de la frecuencia VHF, indicó que dicha porción del espectro era la que mejor cobertura tenía y se adecuaba a los principios de la nueva televisión que comenzaría a ofrecerse en el país.

Aseguraban que TVes sería ejemplo en toda Venezuela y en poco tiempo redefiniría muchos de los preceptos que regían en la elaboración de contenidos en el país. Dos años y medio después del inicio de sus operaciones, la Televisora Venezolana Social no ha logrado incrementar un escueto rating; sus contenidos, a pesar de que han ido mejorando, siguen siendo abiertamente proselitistas, propagandísticos y alejados de un servicio público, entiéndase público, como un espacio plural, para todas las voces, tal y como lo aseguró en su momento el ex-ministro Jesse Chacón Escamillo. “Una televisión al mejor estilo de la BBC de Londres, o la Televisión Francesa” .

Un domingo, luego de soportar dos horas de racionamiento eléctrico y otras ocho sin agua, me dispuse a ver algunos canales de la grilla del operador de cable. Por pura casualidad llegué a TVes. Mi sorpresa fue mayúscula cuando veo, que el canal estaba transmitiendo en vivo y directo, un partido de Softball, conmemorativo del aniversario número 72 de la Guardia Nacional de Venezuela.

El juego estaba siendo narrado y comentado; había periodistas en campo, e incluso se hicieron análisis de las jugadas de los peloteros. ¿Quiénes jugaban? El Presidente de la República, y el Ministro Diosdado Cabello, destacaban entre los generales de división obesos, que a duras penas podían correr las bases.

La crítica a esta actividad parte por varios factores. No es posible que se utilice la señal de un canal de televisión abierta para hacer transmisiones que sólo podrán interesar a los familiares y amigos de los dos equipos. Otro factor que desata la crítica, fue la indiferencia y falta de respeto del Presidente a los más de 24 millones de venezolanos que esperábamos escuchar de él alguna solución al grave problema eléctrico, o por lo menos un reconocimiento de su falta de planificación, ya son 11 años gobernando.

No puede haber explicación alguna para que millones de sus compatriotas, que sufren el racionamiento eléctrico, vieran como él y sus amigos consumían la valiosa luz eléctrica; cinco torres totalmente encendidas, por lo menos 8 cámaras en el estadio. Repeticiones en cámara lenta de las “magistrales jugadas” de los contendores; impresionante que pueda existir tal arrogancia y desconsideración.

Fue peor la desfachatez, cuando unos días después, el propio presidente siguió multando y castigando a la clase profesional, con medidas enérgicas y autoritarias para evitar el despilfarro eléctrico. Medidas que serán asumidas por todos los venezolanos que no viven en la privilegiada Caracas.

En síntesis, tanto el juego de softball, retransmitido por TVes, el despilfarro eléctrico, y las posteriores medidas; dieron fe de lo que es evidente: el Gobierno vive su propia realidad, se siente cómodo y sabe que el poder militar y económico están en sus manos. Lamentable actitud, sobre todo cuando todos estamos padeciendo las consecuencias de años de mala planificación.

TVes, así como todo el sistema de televisión del estado, agrupado en la RED TV, deja mucho que desear de su imparcialidad. Poco respeto al ciudadano que exige respuestas, no ataques y viejos culpables.

Venezuela sigue teniendo un país que a todas luces está divido, mediatizado, y con pocos espacios para alternativas válidas. El Gobierno sigue apostando a sus flancos fuertes, no deja de alimentar los sentimientos de sus seguidores, escupiendo y ofendiendo a sus opositores, la formula le ha dado resultado. ¿Será así en el futuro?

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