jueves, 2 de septiembre de 2010

Sólo pregunto


¿Lentitud, indiferencia o competencia desleal? Alguna de ellas podría explicar la lamentable situación que se vivió con Movistar la semana pasada que llevó a la operadora a tomar la decisión, preocupantemente histórica de anunciar la suspensión del roaming internacional. Un salto atrás que indudablemente traerá consecuencias nefastas para la confianza de inversionistas extranjeros en las telecomunicaciones venezolanas y que abre las puertas para la involución tecnológica en tiempos donde las distancias se acortan.
Preocupa que una medida extrema que pudo afectar a los usuarios de la operadora- más de 10 millones en su conjunto- haya sido la única salida que llamara la atención del Gobierno que aún ahora a una semana del anuncio sigue reunido con Movistar para agilizar la entrega de recursos.
Pero lo que ocurrió con Movistar es la punta del Iceberg de una bomba de tiempo que podría estallar de forma inevitable si no se agilizan los dólares que permiten movilizar y oxigenar la industria nacional.
No sólo son las operadoras, no sólo es la compra de celulares o de infraestructura de redes; es la oferta de computadoras, de electrodomésticos, de electrónica de consumo, sólo por mencionar la industria tecnológica.
Al acercarse la temporada de mayor consumo del año, las empresas que importan o ensamblan tecnologías en el país, trabajan con las uñas para arañar los escasos dólares que se obtienen por el Sitme o por la ineficiente Cadivi.
¿Qué pasará? Ojalá se tomen cartas en los asuntos, que trasciendan las promesas y se traduzcan en resultados, salidas válidas para una industria que quiere hacer negocios en un país que ciertamente necesita de inversiones distintas a las petroleras y que tiene consumidores conocedores y ávidos de adquirir la mejor tecnología posible.
No es lógico, bajo ningún criterio de análisis, que se limite el acceso a las tecnologías, que aparte, viven un momento de auge y evolución en el mundo. Una empresa que quiere invertir en un país, debe claro está apegarse a las reglas del mercado donde ingresa, pero también requiere claridad, seguridad y garantías que le permitan trabajar sin estrés. ¿Por qué generarlo? ¿Por qué hacer del país un problema? ¿Por qué limitar la tecnología?

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