jueves, 11 de agosto de 2011

La industria del software está atada de manos


El adoctrinamiento, el irrespeto a la propiedad intelectual y el entubamiento del Estado al software libre atentan contra el éxito del sector

Dos noticias relevantes me llamaron profundamente la atención la semana pasada. Por una parte, la multinacional Apple, a punta del éxito del iPhone, logró desbancar a Exxon Mobil como la empresa mejor valorada del mundo. Por primera vez una empresa del área tecnológica supera a una corporación petrolera.
Analistas esperan que el anecdótico acontecimiento sea ya una realidad permanente este mismo año, cuando el posicionamiento de la marca de la manzana logre engancharse definitivamente en China y América Latina.
La otra noticia vino de nuestras tierras, más específicamente de Argentina. El pasado jueves ministra de Industria argentina, Débora Giorgi, pronosticó que en 2020 la nación gaucha cuadruplicaría sus exportaciones de software, consolidando ingresos por el orden de los 3 mil millones de dólares. A la vez, se generarán 130 mil puestos de trabajo, sobre los 60 mil actuales.
¿Dónde se unen estas noticias? ¿Dónde nos vinculamos o desvinculamos nosotros?  Por una parte demuestra que las tecnologías de la información viven un presente de ensueño, que se proyecta mucho mejor. En la medida que más y más personas se incluyan en su uso, más economía, productividad y actividad social, política y comercial habrá.
En este nuevo contexto tanto las multinacionales como Apple como las casas de software más pequeñas, tienen oportunidades. Depende entonces de las políticas de estado hacer que las economías se suban al autobús de la era digital o permanezcan arraigadas a viejos modelos de desarrollo, que nos hacen dependientes.
Venezuela, que nacionalizó la industria petrolera hace 35 años, debe realizar una profunda revisión de sus políticas. Petróleos de Venezuela, no está entre las compañías más valiosas del mundo, a pesar de tener, como bastante de se ha dicho, las principales reservas de crudo del mundo. PetroBras, en cambio, sí lo está. La petrolera brasileña está en el top 10 de empresas más valiosas del mundo.
El fracaso evidente de la administración petrolera nacional, debe entonces revertirse y la industria del software se proyecta como la gran alternativa. Sin embargo, en lugar de tener políticas abiertas, que estimulen la inversión en el sector de las tecnologías de la información, el Estado-Gobierno coarta las posibilidades del sector.
Por una parte se limita al creador a proyectar su negocio a partir de una visión ideológica del software libre. Es la única forma que el pequeño empresario puede tener al Estado como cliente. Por otra parte, la genuflexión gubernamental en materia de protección a la propiedad intelectual, los derechos de autor, limita y frena cualquier intento de desarrollo. Frena la innovación y ciertamente entorpece cualquier intento del emprendedor de crear una empresa tecnológica.
¿Cuánto software hecho en casa tiene Petróleos de Venezuela? muy poco. No pasa de lo anecdótico. Es curioso que PDVSA invierta millones de dólares en aplicaciones de software extranjeras y no haya impulsado más la industria nacional. ¿Qué tuviéramos ahora si PDVSA hubiese impulsado durante la pasada década más el software y la innovación?
Sin dudas, las oportunidades que pueda tener la industria del software en Venezuela pasan por una revisión profunda de las políticas de Estado. Que hasta ahora, hacen exactamente lo opuesto al estimulo de la industria del futuro.Si queremos que nuestro país evolucione de ser un mero explotador de recursos naturales a una nación creadora de conocimiento y de innovación, debemos comenzar hacerlo sin clichés políticos y gríngolas ideológicas.

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