domingo, 8 de agosto de 2010

Conatel a la Chávez


“Con el supremo compromiso y voluntad de lograr la mayor eficacia política y calidad revolucionaria en la construcción del socialismo, la refundación de la nación venezolana, basado en los principios humanistas, sustentado en condiciones morales y éticas que persiguen el progreso de la patria y del colectivo, por mandato del pueblo y en ejercicio de las atribuciones que me confieren…”

Con este enunciado, publicado en la Gaceta Oficial 39.479, se justifica y demarca el rumbo que tomarán las telecomunicaciones en el futuro. En la práctica el traspaso de Conatel a la Vicepresidencia de la República no es más que un simple reacomodo que hace el Gobierno, para decidir, sin tantas trabas burocráticas, sobre el futuro de las transmisiones hertzianas. En el papel, la decisión causó estupor, asombro y en buena parte temor por el rumbo que se le desean dar a los contenidos, a la disidencia política, a la crítica y a la denuncia.

Que sea el propio presidente Chávez, el que se encargue, a través del Vicepresidente Elías Jaua, de decidir sobre todo el amplio universo de empresas y servicios que se ofrecen en el sector de telecomunicaciones demuestra que el panorama es oscuro para quien haya tenido un poco de esperanza sobre la autonomía del ente regulador.

Una Conatel que nunca fue autónoma, pero que ahora, bajo las riendas de un despacho eminentemente político, podría ser menos ágil que en el pasado reciente y mucho más activista en pro del proceso revolucionario, que repite paulatinamente las prácticas opresoras que en otros países se iniciaron y que la propia historia juzgó, no sólo por lo poco viable desde el punto de vista político, si no por lo retrógradas que culminan siendo para el progreso de las naciones.

Mientras en Latinoamérica se sostiene que las diversas comisiones de telecomunicaciones deben ser entes autónomos al gobierno, en Venezuela, en función de una defensa ambigua al interés colectivo, una mayor centralización del ente regulador.

Las consecuencias, lamentables consecuencias, serán diversas para un sector que sigue siendo dinámico, pero que pronto podría decaer mucho más, ante los continuos ataques. No sólo es la lentitud grosera en el otorgamiento de divisas; ni la competencia desleal que se establece con Movilnet y Cantv, que consigue rápido y dólar barato, lo que a otras operadoras se les niega, obstaculiza o retrasa. Tampoco es el escenario desconocido que tomará la Televisión Digital, o los contenidos de la televisión abierta o paga.

Ahora, también entrará en ese análisis de ese interés colectivo, que según la Gaceta lo representa el Presidente Chávez- aspectos como la homologación o no de equipos de telecomunicaciones, desde teléfonos, hasta radio bases. Será también una decisión del presidente el tan necesario punto del espectro radioeléctrico, las nuevas concesiones y las anteriores, su cese o continuidad, su renovación o no.

No hay interés colectivo, que se fundamente sólo en el ideal de una tendencia política, de una visión de país y que somete a sectores neurales, como las telecomunicaciones a bajar la cabeza, dejar de avanzar y finalmente decrecer.

Una nueva nación, anuncia la gaceta, que podría ser la más calcada repetición de modelos poco viables y sencillamente agotados en el tiempo.

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