viernes, 24 de agosto de 2012

Dotcom y Assange: ¿Héroes o villanos de la era de internet?

 

La participación ciudadana y la masificación de la información supone un cambio radical en el manejo de la información y las balanzas de poder


 

 

El mundo se reorganiza, cambia sus preceptos y busca una nueva forma de equilibrarse. A diferencia de las anteriores reorganizaciones sociales, que tuvieron como protagonistas a grupos económicos, líderes políticos y religiosos, ahora, los cambios se inician en la gente y terminan con la gente.

Internet, ha sido el gran detonante de esta andanada de cambios que están en plena ejecución. Suponen continuos estados de Shock y reacciones contundentes de los poderes establecidos, bien sean económicos o políticos.

Pensar que estas reacciones ocurren solo en regímenes dictatoriales o autocracias sería ver la verdad a medias. En los últimos meses hemos visto pruebas fehacientes que corroboran esta afirmación.

No sólo es la continua represión a Internet en China, donde se filtran mensajes y se cierran blogs críticos. Tampoco es Cuba, con su escaso interés de masificar el acceso a la red, a pesar de ya contar con tendido de fibra óptica.  No son los gobiernos de Irán, Vietnam e Indonesia, los únicos represores del libre flujo informativo y la libre expresión en la era digital.

También se genera represión en sistemas democráticos, defensores de las libertades, que muestra "su lado oscuro" cuando sus intereses o estatus quo se ve afectado.

En este punto quiero colocar como ejemplo los casos de MegaUpLoad y WikiLeaks.  Ambos servicios, con visiones distintas, con ofertas distintas, han puesto en jaque a ese estatus quo de las naciones consideradas y autocalificadas como democráticas.

El portal de películas y contenidos de Kim "DotCom" afectó los intereses de la industria del cine, la televisión y la discografía. Bien lo dijo Steve Bosniak, cofundador de Apple, cuando criticó lo extralimitado de la acción contra el creador de MegaUpLoad. "Los culpabes de los delitos son quienes comparten contenido, no las empresas".  ¿Cómo meter en prisión a millones de personas que descargaron los contenidos y los subieron a MegaUpload? Es técnicamente imposible.

Es más oportuno que la industria, que calcula pérdidas de 500 millones de dólares, reconsidere sus métodos de comercialización. No hacerlo sería ir contra la corriente con peores consecuencias para sus ingresos.

Sobre WikiLeaks el tema es más álgido. Julian Assange desveló información que afectó el prestigio, más aún, del sistema militar-petrolero norteamericano.  Divulgar vídeos de periodistas árabes asesinados a mansalva desde helicópteros de "Los Marines" fue un acto incapaz de ser desmentido.

WikiLeaks exhibió lo que hasta ahora se sospechaba. Se hizo público el abuso de poder y ahora se demuestra como los sistemas democráticos exhiben sus métodos represivos y su hipocresía.

Es claro que existen un interés general entre el poder establecido de cercenar las acciones que llegan en la era de internet. Sus métodos de represión se incrementarán en la medida que más y más ciudadanos asuman que la red de redes otorga un poder enorme en manos de los ciudadanos.  Que ahora tiene más opciones , en especial, la opción de decidir.

 

 

 

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